Ayer, mientras caminaba, me encontré reflexionando sobre cómo nuestros pequeños hábitos diarios se van acumulando hasta convertirse en nuestra realidad a largo plazo.
Mientras caminaba, me vino a la mente una imagen muy sencilla:
Imagina un terreno totalmente plano. Alguien se agacha, toma una puñada de tierra y la deja caer en el suelo para empezar a formar un pequeño montón.
Día tras día, imagina agregar una, dos o varias puñadas de tierra en ese mismo lugar. Con el tiempo y con pura constancia, ese pequeño montón se transforma en una colina enorme y pesada.
Cuanto más grande y densa se vuelve, más difícil resulta retirar toda esa tierra acumulada para regresar a aquel terreno plano original.
Ahora, haz una pausa y observa sinceramente tu vida diaria:
- ¿Qué pensamientos alimentas y qué te dices a ti mismo?
- ¿Qué consumes y pones dentro de tu cuerpo?
- ¿En qué inviertes tu tiempo y tu atención?
- ¿Qué tipo de información consumes: qué lees, escuchas o ves?
En resumen:
¿Con qué material estás construyendo esa colina?
Construimos hábitos todos los días, muchas veces en automático. De manera inconsciente, dejamos caer puñadas de tierra sobre nuestra colina; a veces es tierra fértil y rica, y otras veces es pura basura.
- ¿Cuántas veces al día te pones por debajo o te desvalorizas?
- ¿Con qué frecuencia recurres de forma impulsiva a comida que no te nutre?
- ¿Cuánto tiempo pasas absorbiendo contenido que solo adormece tu intelecto en lugar de ayudarte a crecer?
- ¿Cuánta energía le dedicas a personas que no buscan lo mejor para ti?
Aquí está la verdad más alentadora: No importa qué tan grande se haya vuelto esa colina. Siempre estás a tiempo y tienes el poder de dejar de construirla con basura, comenzar a hacerla más pequeña o reconstruirla con buena tierra.
Entonces, ¿cómo hacer ese cambio?
Tienes que poner un esfuerzo consciente en tus acciones inconscientes. Así como tomó tiempo levantar esa colina, también toma tiempo limpiar los desechos. Antes de poder remover el material acumulado, tu primera prioridad debe ser dejar de hacer la colina más grande.
Paso 1: Deja de agregar basura
- Detén el diálogo interno negativo: Haz el esfuerzo de dar gracias por lo que tienes y has logrado, cambia tú enfoque.
- Pausa antes de reaccionar: Toma unos momentos para respirar y dejar pasar esas emociones, práctica el dejar ir antes de reaccionar.
- Protege tu mente: Deja de perder el tiempo en contenido que no alimenta tu intelecto ni te brinda un descanso verdadero, trata de limitar tu consumo de información que te altere.
- Cuida tu círculo cercano: Toma distancia de las personas que te arrastran hacia abajo o te hacen sentir menos.
Paso 2: Remueve la basura, una puñada a la vez
- Comienza con gratitud: Empieza tu mañana reconociendo algunas cosas por las que estés realmente agradecido. Como dijo Michael J. Fox: “Con gratitud, el optimismo es sostenible”.
- Encuentra un espacio de quietud: Ora, medita o simplemente siéntate en silencio. Encontrar aunque sea unos segundos de paz real hace maravillas.
- Reconoce tu valor: Reconoce tus buenas cualidades, celebra tus avances y sé amable contigo y con los demás.
- Evalúa tus acciones: Antes de hacer algo, pregúntate si es dañino o beneficioso, y elige el camino correcto.
- Rodéate de crecimiento: Pasa tiempo con personas que realmente quieran verte triunfar y que demuestren buenos hábitos.
Tu calidad de vida no es más que la suma de tus elecciones diarias, y lo más hermoso de esto es que tienes la absoluta libertad y el poder sobre esas decisiones.
Incluso si hoy te sientes sepultado bajo una colina enorme de decisiones pasadas, recuerda esto: la misma energía y constancia que usaste para construir esa colina de forma negativa se puede redirigir. Cuando enfocas esa determinación hacia hábitos positivos, esas buenas decisiones se convierten eventualmente en tu nuevo piloto automático.
Un puñado a la vez, vas limpiando el peso y avanzando para prosperar y ser quien realmente estás destinado a ser.
E.Luna


