Hace unos días estaba platicando con un grupo de personas y debatíamos sobre cómo, por lo general, caer en la rutina está mal visto.
Para poner en perspectiva cómo surgió la conversación, hablábamos de cómo solemos caer en esa inercia cotidiana que nos lleva a permitir que las situaciones externas dicten nuestras vidas. Nos referíamos al hábito de dejarnos llevar por la corriente, volviéndonos un poco insensibles ante la vida.
Es la clásica rutina de despertar, ir a trabajar, regresar a casa y pasar el tiempo en algo que nos permita desconectarnos, solo para prepararnos y hacer exactamente lo mismo al día siguiente. Esa es la rutina que nos arrastra y nos distrae de las bendiciones y las alegrías del día a día.
Es muy común culpar a la rutina y decir que, por su culpa, no hacemos las cosas que nos gustan o descuidamos a las personas que amamos.
El Verdadero Significado de la Rutina
Por definición, una rutina es simplemente una forma regular de hacer las cosas en un orden establecido. Y no hay duda de que es fácil caer en una rutina impuesta por factores externos: la gente, el entorno o las circunstancias.
Sin embargo, ¿por qué tendría que ser algo negativo si tenemos el poder de modificarla, añadirle o quitarle cosas? ¿Qué pasaría si, en lugar de dejar que la vida nos arrastre, incorporamos cosas valiosas a nuestra estructura diaria?
Creo firmemente que todos tenemos la capacidad de seguir una rutina; el verdadero secreto está en cómo la utilizamos en el día a día. Se trata de integrar acciones que nos hagan sentir bien y que sean constructivas.
Rediseñando Tu Día
Imagina tu rutina diaria incorporando conscientemente elementos como estos:
- Expresar gratitud: Tomarte un momento para agradecer lo que tienes.
- Demostrar amor: Tener un gesto de cariño o cuidado hacia tus seres queridos.
- Enriquecimiento mental: Dedicar tiempo a una actividad que estimule tu mente.
- Enriquecimiento físico: Mover tu cuerpo y cuidar tu salud.
- Un espacio para ti: Reservar un momento para reflexionar, leer, escribir en un diario o, simplemente, disfrutar de un instante de silencio.
La Rutina Es lo que Tú Haces de Ella
La rutina en sí misma no es buena ni mala; es lo que nosotros hacemos con ella.
Es posible que ahora mismo te sientas atrapado en una rutina que te haga sentir que no avanzas o que te cause tristeza. Pero recuerda: tú tienes el control. Puedes elegir quedarte exactamente donde estás o cambiar algo, por más pequeño que sea.
Al hacer un pequeño ajuste, comenzarás a alimentar una chispa de energía que, poco a poco, crecerá hasta transformar por completo la percepción de tu día a día.
E. Luna


