Todos hemos estado ahí. Tienes una lista de cosas por hacer, pero las ganas de hacerlas brillan por su ausencia. Así que te sientas a esperar, con la esperanza de encontrar de repente esa chispa esquiva llamada “motivación”.
Usamos la palabra “motivación” en todas partes: en los deportes, en el trabajo y en nuestro desarrollo personal.
Es el estándar de oro para lograr nuestras metas. Pero al reflexionar sobre esto recientemente, comencé a preguntarme:
¿Qué significa realmente esta palabra?
La definición literal de motivación es:
“El deseo general o la disposición de alguien para hacer algo”.
Aún más interesante es su origen. El concepto de motivación proviene de la palabra en latín movere, que literalmente significa “mover”.
Cuando decimos que no estamos “motivados”, ya sea para una tarea fácil o difícil, lo que realmente estamos diciendo es que no logramos movernos. Estamos estancados.
La trampa de la comodidad
Piénsalo en este momento: ¿Estás motivado para hacer algo específico?
Probablemente sí. Pero es muy probable que sea algo fácil, como ver televisión, comer un bocadillo, dormir o revisar las redes sociales. Estas actividades requieren casi cero esfuerzo.
El verdadero desafío es descubrir dónde encontramos la motivación para hacer las cosas que son un poco más difíciles, aquellas que exigen nuestra energía y esfuerzo.
Se necesita un tipo de impulso diferente para levantarse del sofá e ir al gimnasio, completar un proyecto complejo en el trabajo, sacar a pasear al perro o terminar una tarea de la escuela.
¿Cómo reunimos la energía para esas tareas? Esa es la parte difícil. Si fuera fácil, todos seríamos increíblemente productivos todo el tiempo.
Cambiando la mentalidad: Comienza con pequeños pasos
Si el verdadero significado de la motivación es “mover”, entonces el secreto es simple: Tenemos que tomar la decisión consciente de simplemente empezar a movernos.
No tenemos que dar un gran salto; solo necesitamos dar pequeños pasos. Tenemos que trabajar en nuestra mentalidad poco a poco.
¿Cuántas veces nos decimos a nosotros mismos:
“Me gustaría dar una caminata de 10 minutos” o
“Me gustaria completar al menos 10 lagartijas”?
Tal vez dudamos, pero ¿podríamos hacerlo? La respuesta siempre es SÍ.
Sin embargo, a menudo dejamos que la comodidad del sofá, un bocadillo y un programa de televisión nos detengan. Decimos que queremos aprender más e intentamos tomar un libro, pero rápidamente volvemos a las redes sociales porque no requieren ningún esfuerzo.
La verdadera motivación no es un sentimiento mágico que simplemente nos ocurre; es un esfuerzo consciente y enfocado para lograr algo.
Formas prácticas de activar la motivación
Para ponernos en movimiento, tenemos que fijar metas claras y recordarnos constantemente cómo nos beneficiará una tarea específica. Necesitamos enfocarnos en el resultado final.
¿Cómo hacemos esto en la práctica? Aquí hay algunas formas de crear el hábito de recordárnoslo a nosotros mismos:
- Enfócate en el beneficio físico: Recuérdate, “Caminar 20 minutos al día eventualmente resultará en pérdida de peso, menos estrés y un corazón más saludable”.
- Enfócate en el beneficio mental: Recuérdate, “Leer este libro resultará en un eventual aumento de mi comprensión y conocimiento”.
- Enfócate en el beneficio nutricional: Recuérdate, “Comer una ensalada antes del almuerzo ayudará a reducir el colesterol y mejorará mi digestión”.
En conclusión
La motivación puede sentirse increíblemente difícil en la línea de salida. Pero la próxima vez que te encuentres estancado, recuerda la raíz de la palabra misma.
Motivación significa mover. Si quieres lograr algo, no puedes esperar a tener el sentimiento. Simplemente tienes que dar ese primer paso.
E.Luna



