La vida puede comenzar a sentirse muy rudimentaria fácilmente. Cuando nos quedamos atrapados en una rutina repetitiva que no parece llevarnos a ningún lugar emocionante, es muy natural que comenzemos a sentirnos frustrados.
De repente, nos encontramos anhelando un “Big Bang”, ese gran evento que sacuda nuestros sentidos y nos despabile de nuestro estado actual. Deseamos esa gran pomoción de trabajo, esperamos ganar la lotería o aguardamos una señal atronadora del cielo que finalmente nos revele nuestro verdadero propósito en la Tierra.
Pero cuando dependemos por completo de que nos ocurra algo masivo, nos estancamos. Dejamos de actuar para mover la aguja por nosotros mismos.
¿Y si el avance que estás buscando no fuera un relámpago, sino un susurro?
La ilusión del “Big Bang”
Si te detienes a ver a tu alrededor, la mayor parte de la vida es notablemente silenciosa y promedio.
- La naturaleza: Observa un árbol cualquiera. Comienza como una pequeña y vulnerable semilla. No crece de la noche a la mañana; madura lenta y silenciosamente hasta convertirse en un elemento enorme y fuerte del paisaje.
- Los atletas: Nos maravillamos con los atletas que realizan hazañas increíbles de superpotencia humana, pero no vemos los miles de pequeños y monótonos hábitos diarios que los llevaron hasta allí.
- Los oradores: Escuchamos discursos que conmueven nuestro espíritu y nos llenan de energía, pero pasamos por alto las incontables horas de invisible y tediosa preparación.
Esto se aplica a cualquier oficio, ya seas músico, artista, cirujano, maestro o ingeniero. La cima siempre es visible, pero el ascenso está oculto.
La magia está en el prefijo
Para hacer lo extraordinario, primero debes dominar lo ordinario.
Analizando la palabra misma: Extraordinario. Está compuesta literalmente por Extra + Ordinario. La magia no consiste en escapar de lo común; se trata de hacer las cosas ordinarias con una dosis extra de amor, alegría y consistencia.
Es el acto ordinario de levantarse y elegir la gratitud. Es el hábito aburrido y poco glamoroso de presentarse e invertir tiempo en tu oficio, incluso cuando no tienes ganas. Todo lo masivo comenzó como una semilla que tuvo que ser alimentada en la oscuridad durante un tiempo.
La lección: Si te sientes frustrado por el lugar en el que te encuentras ahora mismo, toma un respira hondo. No necesitas un milagro para cambiar tu vida; solo necesitas regar y alimentar. Planta una nueva semilla hoy o sigue regando la que ya has plantado. Eventualmente, florecerá aquello a lo que te hayas dedicado.
E.Luna


