La Fuerza de Dejar Ir

Escrito por Edgar Luna

Siendo padre de familia de tres bellos hijos siempre pienso en ellos y siento ese orgullo y amor por cada uno, doy gracias por tener la oportunidad de ser parte de sus vidas. Con eso viene a mi mente que su independencia y fuerza por hacer cosas solos conlleva una gran fuerza de parte de los padres para dejar ir e impulsarlos y motivarlos a ser seres humanos libres y capaces de navegar por este mundo. Y a veces como en todo, cuestionas si haces bien y en esos momentos vuelvo a lo siguiente.

Hay una cita bíblica la cual he leído y escuchado por toda mi vida, la cual me ayuda a reafirmar lo que siento respecto a esto.

Juan 2 3:5

Y faltando el vino, La madre de Jesus dijo: No tienen vino, Jesús le dijo: qué quieres conmigo mujer? Aún no ha llegado mi hora. Su madre les dijo a los que servían: Hagan todo lo que les diga.”

Ese pasaje siendo tan pequeño lleva tanto poder y nos da un mensaje hermoso y cierto. Cuando lo leo, siento que es un acontecimiento tan importante ya que tan solo en unos momentos y con muy pocas palabras, se describe el comienzo de algo enorme.

Me imagino que todos sabemos quien es Jesus y su impacto en la humanidad y con ello vemos que su madre le dice:

 “no tienen vino” 

Con solo tres  palabras la madre le pide a su hijo que se involucre y ayude en una situación complicada para los organizadores de la fiesta y  el hijo toma esas palabras como una petición de su madre. 

Jesus le responde: 

¿Qué quieres conmigo?

El sabe que le está pidiendo ayuda, pero ella no le da la solución, no dice cómo resolver el problema. Lo deja  todo en manos de su hijo.

En ese momento trato de ponerme en los zapatos de Jesus y entender que pasaba  por su mente.

¿Qué hacía antes de que su madre llegara a pedirle ayuda? 

¿Acaso ella esperaba que hiciera un milagro o quizá solo quería que se involucra a buscar una solución y ayudar?

El responde con: 

 “Aún no ha venido mi hora”

Quizá en ese momento él no se sentía preparado para hacer algo que sabía que cambiaría todo. Porque, como sabemos el resultado de sus acciones, esa noche de transformar el agua en vino desencadenaría una  gran revolución en el mundo.

Pero con estas palabras quizá él decía que no estaba preparado, quizá por muchas  buenas razones o como todo ser humano con un poco de duda por lo que vendría. Y si no era en ese momento:

¿Cuándo vendría esa  hora?

¿Por qué diría que no era su hora?

Pero con todo eso su madre dijo:

” Hagan todo lo que les pida”

Con esa frase Ia madre sin dirigirse de nuevo a Jesus directamente le da permiso de que comenzara su trabajo. En ese momento ella le da ese impulso, le da la confianza de que ya era la hora de trabajar, de ir adelante e iniciar el cambio en la humanidad.

Con esas palabras ella le dice a su hijo que ella está preparada para dejarlo ir, aunque era una acción difícil y de mucha fuerza, ya que a partir de esa noche todo cambiaría, y que después de esto, ella no tendrá la compañía física de su hijo como la había tenido hasta ese momento. 

Al mismo tiempo en ese momento ella le está reafirmando a todos que hagan caso a lo que el diga, no solo en ese momento, sino en todo momento futuro, siendo que ella sabe exactamente lo que pasaría, lo dejo ir y lo impulsa creyendo en él.

Cuántas  veces nosotros como padres, solemos inculcar miedo y límites a nuestros hijos y en vez de alentar y creer en ellos los queremos “proteger” del mundo manteniéndolos cerca de nosotros y dándoles todo, robandoles su confianza e independencia, siendo que nuestro trabajo debería ser de alimentar su confianza y saber dejarles ir para que ellos también puedan aportar a este mundo. Que puedan adquirir experiencias y que cometan errores, que es la parte esencial del crecimiento.

Quizá tengamos esa resistencia de dejar ir por nuestras mismas  inseguridades y al no dejarlos ir pasamos eso mismo a ellos al no confiar en que son capaces de hacer grandes cosas por sí solos.

Sin embargo, deberíamos preguntarnos la verdadera razón por la cual retenemos a nuestros hijos y por qué  nos cuesta trabajo  impulsarlos a ir adelante.

Así como en este pasaje, Jesus no estaba preparado ya que según él “aún no era su hora”, sin embargo, su madre sin titubear y con toda la fuerza y verdadero amor, hizo lo necesario para impulsarlo y dejarlo ir, dándonos una gran lección de fuerza y amor.

La vida no es fácil y tiene muchos retos, pero el escudar a los hijos de las realidades de la vida puede que sea un  acto egoísta de nuestra parte y en mi opinión  el verdadero amor es prepararlos y apoyarlos  para que vayan y sean independientes y puedan vencer cualquier reto que la vida les ponga en su camino.

Ellos quizá no se sientan preparados, y eso está bien, ya que hasta Jesus nos demuestra que no estaba preparado, pero con el un empujoncito y con soporte de su madre, él se sintió apoyado, y el sentirse apoyado por un ser querido es algo muy poderoso y como padres tener “la fuerza de dejar ir”.

E.Luna

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