Escrito por Edgar Luna
Cuando era niño, tal vez durante mis años en la escuela primaria, fue cuando recuerdo haber tenido esos primeros sentimientos de miedo al fracaso.
Tal vez tuviste una experiencia similar a la mía, donde tuviste el valor de levantar la mano y responder una pregunta de tu maestro y luego descubrir que no tenías la respuesta correcta y luego escuchar las risas y los comentarios de “qué respuesta más tonta” o algo como eso.
Luego, después de esa experiencia es posible que comiences a cuestionarte y no quieras volver a repasar aquella experiencia.
Tal vez quieras intentar algo como patinar y no lo intentas porque la vez que lo hiciste te caíste, te dolió y todos se rieron de ti.
Entonces, ¿por qué repasar esa experiencia una y otra vez?
Comienzas a construir un caparazón en el que no quieres intentar nada a menos que estés seguro de que no te lastimarás y de que nadie se reirá de ti.
Comienzas a desarrollar ese miedo al fracaso a ser vulnerable, a salir lastimado y eso es algo que te impide crecer y poder experimentar cosas nuevas y maravillosas.
Ahora bien, la realidad es que para tener éxito tienes que estar dispuesto y ser consciente de que fracasarás de eso no hay duda.
No importa qué tan bueno o preparado estés para hacer algo debes ser consciente de que puedes fracasar.
Sin embargo, si estás dispuesto a intentarlo, aceptarlo y aprender del fracaso, entonces estás en el camino correcto para ser bueno en cualquier cosa que quieras hacer.
La vida no se trata de hacer que todo sea perfecto, se trata de intentarlo aunque podamos fracasar y lastimarnos.
Usando el ejemplo de deportes como el baloncesto, un buen jugador de baloncesto profesional logra encestar menos del 50% de sus intentos. Sin embargo, si quieren anotar puntos, deben disparar, sabiendo que fallaron más de la mitad de sus tiros, independientemente de lo que hagan.
Ahora, ¿qué hay de ti? ¿Tú disparas?
¿Lo intentas aunque puedas fracasar?
¿Qué es eso que deseas hacer pero no lo haces porque no quieres fallar?
Tal vez pasear en bicicleta, tal vez encontrar un trabajo, tal vez cantar en público, tal vez unirte a un equipo deportivo, la lista puede ser interminable. Sin embargo, es necesario que estés dispuesto a fracasar y aprender a lidiar con esa vulnerabilidad, reconocer y tomar las medidas necesarias para aprender de ese fracaso.
¿La gente te criticará o se reirá de tu fracaso?
Hay muy buenas posibilidades de que si lo harán, sin embargo, es más probable que las personas que lo hacen nunca intenten hacer algo aterrador o valiente; habrá personas similares a ti, que aplaudirán tu esfuerzo. Te caes, te levantas, no importa cuantas veces fracases, lo vuelves a intentar. Y después de un tiempo de ser resiliente verás que mejoras cada vez que lo intentas.
Entonces, acoge el fracaso como una bendición, como algo que es parte de la vida y que te hará mejorar, abrázalo.
Una vez que aprendas a lidiar con el fracaso y usarlo como una herramienta para mejorar, tendrás una ventaja en el camino por la vida.
E.Luna




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